Ciencia y dibujo

La ciencia y el dibujo les parecerán a muchos dos disciplinas opuestas, tan diferentes entre sí que no son concebidas como compañeras que puedan ir de la mano. Pero aquí tenemos a Ramón y Cajal, a la caza de las mariposas del alma (como llamaba a las neuronas), para demostrarnos lo contrario.

Santiago Ramón y Cajal (premio Nobel de Medicina) es conocido, sobre todo, por desarrollar la llamada “doctrina de la neurona”, la que supondría una revolución para la ciencia de su época. Esta teoría cambió el concepto del tejido cerebral como tal, hasta entonces considerado una red neuronal difusa. Cajal descubrió que este tejido estaba en realidad compuesto por células individuales: nuestras valiosas neuronas. En definitiva, fue el padre de la neurociencia moderna.

Pero lo cierto es que Ramón y Cajal era mucho más que un científico. Poca gente sabe que, en realidad, Cajal no quería en un principio estudiar medicina. De joven era más bien por el dibujo por lo que sentía verdadera pasión, pero sus padres lo consideraban una distracción y le convencieron para que estudiara otra cosa.

A la caza de las mariposas

Dibujo hecho por Cajal de las Células Gliales en la corteza cerebral de un hombre con parálisis. Fuente: S. Ramón y Cajal, el hombre que dibujó los secretos del cerebro

A la caza de las mariposas

No obstante, Cajal supo combinar de manera muy particular estas dos aspiraciones y en sus exploraciones del entramado cerebral nos dejó un maravilloso legado en forma de ilustraciones del interior del cerebro hechas por él mismo.
A través de sus dibujos y textos autobiográficos, uno descubre su parte más humana y salvaje, así como su gran peculiaridad como persona y fantasioso explorador.

“Teniendo por varita mágica mi lápiz, forjé un mundo a mi antojo”.

Su particular perfil híbrido y polifacético le hizo sumergirse en el estudio del “órgano del alma” y “los besos de las neuronas” (como él llamaba al cerebro y a sus conexiones nerviosas) desde una perspectiva única y extraordinaria.
Nos deja así un sin fin de ilustraciones y reflexiones de las que aprender de nuestras maravillosas mariposas del alma.

 

“Como el entomólogo a la caza de mariposas de vistosos matices, mi atención perseguía, en el vergel de la sustancia gris, células de formas delicadas y elegantes, las misteriosas mariposas del alma, cuyo batir de alas quién sabe si esclarecerá algún día el secreto de la vida mental”

Oda a la fantasía y al pensamiento crítico

Además, como profesor que fue, insistía en la importancia de desarrollar ciertas cualidades exploradoras e imaginativas en el alumno para desarrollar el aprendizaje. Él mismo escribió una “Oda a los estudiantes fantasiosos” donde alababa a los alumnos con capacidad creativa y pensamiento crítico, que recogió en su libro «Los tónicos de la voluntad».

“Harto más merecedores de predilección para el maestro serán aquellos discípulos dotados de rica e inquieta fantasía, que gastan el sobrante de su actividad en la literatura, el dibujo, la filosofía y todos los deportes del espíritu y del cuerpo. Para quien los sigue de lejos, parece como que se dispersan y se disipan, cuando, en realidad, se encauzan y fortalecen”.

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