Las mascotas nos aportan bienestar emocional

Según el zoólogo Konrad Lorenz el deseo de tener un animal tiene su origen en un antiguo deseo primario “el deseo del hombre moderno de volver al paraíso perdido”. Quizá sea este deseo lo que explica la fuerte relación entre nuestro bienestar emocional y las mascotas.

Todos los que tienen o han tenido una mascota han sentido ese apego o cariño característico que puede equipararse, sin duda alguna, al experimentado hacia cualquier ser humano. Y es que entre el animal y la persona se llega a establecer una comunicación tan real que incluye gestos, sonidos e incluso miradas.

Mascotas y bienestar emocional

Las investigaciones demuestran el beneficio de las mascotas

Diversas investigaciones sugieren que tener una mascota podría contribuir a una mejor salud emocional. Los perros, que encabezan la lista de estudios realizados sobre el tema, parece que son los que más conexión muestran con el ser humano. Sorprende lo parecidas que pueden llegar a ser las relaciones entre dos personas, y entre un perro y una persona.

Los estudios afirman que compartir nuestra vida junto a una mascota nos aporta felicidad, aumenta el autoestima y la sociabilidad. Además, se considera que si las reacciones fisiológicas son mutuas, también nuestras mascotas se benefician de los efectos psicológicos de dicha interacción.

En un estudio realizado por Odendaal & Meintjes se observó que las concentraciones de B-endorfina , oxitocina, prolactina y dopamina (hormonas que regulan los comportamientos sociales, sentimentales y la conducta parental) aumentaron tanto en los seres humanos como en los perros después de una interacción de unos minutos acariciándose. Aunque el cortisol (hormona del estrés) solo bajó en humanos.

Otro estudio realizado en la Universidad de Tuebingen, en Alemania, observó que cuando varias mujeres miraban fotos de su perro se activaban en su cerebro las áreas de la emoción, del refuerzo y de la afiliación, las mismas que se activaban al ver fotos de sus hijos. 

Las neuronas espejo

Lo datos parecen indicar que los perros tienen más cosas en común con nosotros que muchos otros animales. Parece ser que la clave de esta afinidad es la empatía.

Los canes son capaces de sentir la tristeza, la felicidad y el enfado, pero además son capaces de compartirlo con nosotros. Esto ocurre gracias a las neuronas espejo, neuronas que al igual que nosotros, también estos poseen.

De hecho, ya existen terapias asistidas con animales, sobre todo con perros, pues parece que instintivamente estos saben cuándo alguien necesita atención y afecto. 

Es por ello, que algunos afirman que tener un perro puede incluso producir emociones muy parecidas a las que se experimentan al tener un hijo. Además, es bien sabido lo dolorosa que puede resultar su pérdida, pues se pueden llegar a sentir las mismas emociones que deja la partida de un ser querido e incluso desarrollar síntomas depresivos.

Los animales con los que pasamos la vida dejan huella y forman parte de nosotros para siempre.

Sin duda alguna, este vínculo es asombroso. Al fin y al cabo, no olvidemos que el ser humano es otra especie de animal.

 

Mascotas y bienestar emocional

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