Muchas veces, las relaciones se prolongan bastante más de lo que las personas se sienten cómodas en ellas. Incluso cuando no está funcionando bien, tomar la decisión de dejar ir a alguien es un abismo que muchas personas prefieren no cruzar.

Esto es aplicable a todo tipo de relaciones, con nuestra pareja, nuestras amistades o familiares.

¿Por qué es tan difícil romper una relación? ¿Qué nos impide tomar la decisión?

¿Por qué es tan difícil romper una relación?

 

Las relaciones tienen tantos costes como beneficios

Las personas no solemos romper una relación automáticamente cuando hay aspectos negativos. En el marco de la teoría del intercambio social aplicada a las relaciones de pareja se considera que las personas hacemos un balance entre las partes positivas y negativas de una relación para determinar si esta está funcionando bien.

Por una parte, existen aspectos positivos o atracciones internas que nos motivan a continuar en la relación. Estre estos se encuentran, por ejemplo, un buen nivel de compromiso o un buen nivel de comunicación. Por otra parte, también existen atracciones alternativas que acercan a la decisión de acabar con la relación, como podría ser la cantidad de conflictos.

Para que se produzca una ruptura de la relación, se considera que tendría que existir un desequilibro entre estas atracciones a favor de las negativas. Pero incluso en este caso, hay que tener en cuenta que puede haber barreras que bloquean nuestra capacidad de tomar la decisión de romper. Un ejemplo muy claro podría ser tener hijos en común o desaprobación social.

No siempre tenemos en cuenta las cosas negativas

Cuando estamos haciendo el balance entre las cosas positivas y negativas, no siempre elegimos tener en cuenta todos los factores. El desgaste de una relación se puede empezar a notar en forma de pequeñas señales de que la relación no va bien.

La persona se tiene que enfrentar a la decisión de valorar si esas pequeñas cosas son tan relevantes como para considerar que su relación ya no funciona de la manera que todas las partes desean.

Desde el marco de la teoría de la disonancia cognitiva se entiende que, llegado este momento de balance entre los pros y contras, la persona entra en un estado de discordia que le produe cierto malestar.

Para salir de este estado de malestar psicológico y volver a la armonía, se suelen poner en marcha diferentes estrategias que en ocasiones, debido al afán por rebasar el dolor rapidamente, nos pueden llevar a aceptar las cosas negativas restandoles importancia y a sobrevalorar las positivas.

De esta manera, mantenemos una visión positiva de la relación y no solemos contemplar la ruptura como una posibilidad.

Como hemos visto, hay bastantes factores a tener en cuenta a la hora de valorar si es el momento de romper una relación. Es importante conocerlos para tomar la mejor decisión posible.

“El arte de vivir implica saber cuándo aferrarse y cuándo dejar ir” Havelock Ellis

 

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